La frustración, sentimiento que provoca diferentes emociones, como enojo, ¿con quién me enojo? con uno mismo, aunque en determinados casos hacemos responsables a otros.
Frustración suele ser huésped permanente de toda aquella persona Exigente, en tanto coloca sus metas muy elevadas, o tolera poco el transito por el camino de la vida, prueba y error, no permitiéndose crecer.
Todo lo que realizamos lo hacemos esperando un resultado positivo, por eso se elije y se procede de terminada manera. Ahora bien, hay tantas variables que inciden en lo que hacemos y nosotros nos creemos todopoderoso. La frustración no tiene lugar cuando uno acepta que lo que hizo fue creyendo que era lo mejor. Con un resultado puesto es fácil decir "hubiese hecho otra cosa"...Frustrarse es no permitirse vivir...
Lic.Monteperto Alejandro.
lunes, 17 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
Yo soy Yo
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú.
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a Mí mismo
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
Fritz Perls
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú.
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a Mí mismo
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
Fritz Perls
VERGUENZA
La vergüenza, situación incomoda, malestar general que lo sentimos acompañado de ruborización, palpitaciones, sudoración.
¿Sirve de algo saber de donde es su origen? ¿es sabido que corresponde exclusivamente al ser humano? ¿sentirán los animales vergüenza? ¿se avergonzara el perro que ladra hasta queda ya sin fuerzas, vuelve y al rato retoma su ladrido como despreocupado por su mal pasar anterior? ¿Se avergonzara aquel depredador que frente a la mirada de su compañera manada falla en el intento de capturar su presa? Es evidente, no tienen esta emoción, no hay registro de ello, vuelven a intentarlo sin importar lo sucedido. Nos es innata, si, y es una emoción, nos pertenece y se mantiene en nuestro interior. Según me parece haber leído viene su gesta desde nuestros primeros días de vida. Cuando nacemos sólo necesitamos alimento y abrigo. Este acto realizado por quien sea el responsable de la función, suele venir acompañado de algún gesto de afecto, una sonrisa, una mirada, manera por la cual nuestro psiquismo asociaría lo elemental para vivir con lo afectivo. Se me ocurre, a mi, algo así como “vivo en tanto sea aceptado por el otro”. En la vergüenza lo que aparece es el miedo a no ser aceptado por pares, al rechazo, a mostrar la diferencia en relación a los demás, situación que provocaría la muestra de mi ”falla“, de mi falta, lo distinto.
Ahora, una emoción, y como tal, imposible de ser eliminada, sé que las emociones no pueden extirparse, pero también sé que puede tratarse de una cuestión de intensidad, de tolerancia, la fuerza con la que se presenta y la tolerancia que tenga uno mismo con respecto a esa emoción, como se vivencia, en casos puede llegar a ser un estorbo, un anticipo, que nos privaría de hacer. Estas dos variables, creo que se relacionarían con nuestra experiencias pasadas y fundamentalmente con el concepto que tengamos de nosotros mismos. Estima, valoración propia, como es el trato que uno mismo puede ejercerse, Autoestima pensaré en ello, y prometo volver a escribir, claro, si tolero la emoción a raíz de esté escrito.
Lic. Monteperto Alejandro.
Psicólogo.
¿Sirve de algo saber de donde es su origen? ¿es sabido que corresponde exclusivamente al ser humano? ¿sentirán los animales vergüenza? ¿se avergonzara el perro que ladra hasta queda ya sin fuerzas, vuelve y al rato retoma su ladrido como despreocupado por su mal pasar anterior? ¿Se avergonzara aquel depredador que frente a la mirada de su compañera manada falla en el intento de capturar su presa? Es evidente, no tienen esta emoción, no hay registro de ello, vuelven a intentarlo sin importar lo sucedido. Nos es innata, si, y es una emoción, nos pertenece y se mantiene en nuestro interior. Según me parece haber leído viene su gesta desde nuestros primeros días de vida. Cuando nacemos sólo necesitamos alimento y abrigo. Este acto realizado por quien sea el responsable de la función, suele venir acompañado de algún gesto de afecto, una sonrisa, una mirada, manera por la cual nuestro psiquismo asociaría lo elemental para vivir con lo afectivo. Se me ocurre, a mi, algo así como “vivo en tanto sea aceptado por el otro”. En la vergüenza lo que aparece es el miedo a no ser aceptado por pares, al rechazo, a mostrar la diferencia en relación a los demás, situación que provocaría la muestra de mi ”falla“, de mi falta, lo distinto.
Ahora, una emoción, y como tal, imposible de ser eliminada, sé que las emociones no pueden extirparse, pero también sé que puede tratarse de una cuestión de intensidad, de tolerancia, la fuerza con la que se presenta y la tolerancia que tenga uno mismo con respecto a esa emoción, como se vivencia, en casos puede llegar a ser un estorbo, un anticipo, que nos privaría de hacer. Estas dos variables, creo que se relacionarían con nuestra experiencias pasadas y fundamentalmente con el concepto que tengamos de nosotros mismos. Estima, valoración propia, como es el trato que uno mismo puede ejercerse, Autoestima pensaré en ello, y prometo volver a escribir, claro, si tolero la emoción a raíz de esté escrito.
Lic. Monteperto Alejandro.
Psicólogo.
ansiedad
ANSIEDAD
Hoy sábado, mientras estaba en casa y ya había terminado con esas tareas que uno planea en la semana, para el próximo momento en que se tenga libre, encendí mi compu, tomaba unos mates y a mis pensamientos vinieron momentos, escenas, comentarios de algunas de las sesiones de la ultima semana, recordé lo que había escuchado, se repetía en varios pacientes una inquietud, una molestia. había una pregunta que se repetía de diferentes maneras. Hasta recordé que alguien me había llegado a describir molestias físicas. Todos mis recuerdos remitían al la misma sensación: se trataría de Ansiedad.
Y decidí escribir sobre ella.
La misma aparece internamente como una sensación de alarma, como un estado expectante, como una preparación para algo que aun no es llevado acabo. Como que se encenderían los motores pero uno no se pone andar.
Una situación, o varias, se presentan como un estimulo, algo a resolver, uno obstáculo a sortear, esto puede llegar desde mi exterior donde es percibido por mis sentidos, o como sucede a menudo puedo vivirlo desde mi interior, tal vez no de manera clara, sino en una gran confusión de pensamientos, ideas… hay un cambio en mis sensaciones físicas; incertidumbre, malestar, palpitaciones, agitación, y en algunos casos sudoración en manos.
¿Porque se mantiene, que hace que la siga sintiendo? ¿Qué hace que esta ansiedad no cese? Siento que se debe entre otros motivos a dos razones. Dos conductas que provocan que siga estando, que siga sintiendo ansiedad.
a) No enfrentar las situaciones: Tal vez esto producto del miedo, a que lo que yo pueda hacer no sea lo correcto, lo que se debería; pero esto del miedo merece y necesita una explicación, un desarrollo aparte. Volviendo a lo de no enfrentar, cuando la ansiedad se hizo presente y elegimos no enfrentar entramos en la inactividad, pasividad, o bien en una conducta evitativa, escaparme, postergar. Conductas estas, que nos generan Culpa, que al igual que el miedo también merece otra dedicación aparte.
Se pone en marcha un doble mecanismo psíquico, agrando, sobredimensiono, veo como imposible de resolver, realizar aquello en cuestión, eso que se nos presenta para hacer y a su vez disminuyo mi capacidad de resolución, me siento sin herramientas, sin las fuerzas, sin posibilidades de llevarlo acabo. Es este uno de los erróneos y reiterativos pensamientos que habitan en nosotros y condicionan nuestras emociones y conductas de manera negativa.
Pensar que mucha gente a enfrentado la situación que se nos presenta, que no solo a mi me pasa, que otros ya lo resolvieron, lo pasaron, ayudaría.
b) Haber dejado que situaciones sean resultas por alguien a quien le delegábamos la responsabilidad, por haberlos creídos mas idóneos, o capaces; o bien puede ser también que lo hayamos acompañando a que lo hagan por nosotros; al ver que no nos sucedió nada malo, volveremos a repetir una y otra vez la manera de no enfrentar o de solicitar la ayuda. Situación que nos da la experiencia de que no podríamos realizarlo nosotros mismos. Que nos informa que si lo hace otro, yo no corro riesgos.
Evitar aquello que me genera miedo es el camino directo a disminuir mi estima. De esta manera no podré sentir que puedo realizarlo, que puedo ser condescendiente conmigo si el resultado no es el que yo esperaba.
Ahí estuve escribiendo, haciéndolo… vencí mi ansiedad, logre hacer que desaparezca… claro, hasta la próxima vez.
Lic. Monteperto Alejandro
Psicólogo.
Hoy sábado, mientras estaba en casa y ya había terminado con esas tareas que uno planea en la semana, para el próximo momento en que se tenga libre, encendí mi compu, tomaba unos mates y a mis pensamientos vinieron momentos, escenas, comentarios de algunas de las sesiones de la ultima semana, recordé lo que había escuchado, se repetía en varios pacientes una inquietud, una molestia. había una pregunta que se repetía de diferentes maneras. Hasta recordé que alguien me había llegado a describir molestias físicas. Todos mis recuerdos remitían al la misma sensación: se trataría de Ansiedad.
Y decidí escribir sobre ella.
La misma aparece internamente como una sensación de alarma, como un estado expectante, como una preparación para algo que aun no es llevado acabo. Como que se encenderían los motores pero uno no se pone andar.
Una situación, o varias, se presentan como un estimulo, algo a resolver, uno obstáculo a sortear, esto puede llegar desde mi exterior donde es percibido por mis sentidos, o como sucede a menudo puedo vivirlo desde mi interior, tal vez no de manera clara, sino en una gran confusión de pensamientos, ideas… hay un cambio en mis sensaciones físicas; incertidumbre, malestar, palpitaciones, agitación, y en algunos casos sudoración en manos.
¿Porque se mantiene, que hace que la siga sintiendo? ¿Qué hace que esta ansiedad no cese? Siento que se debe entre otros motivos a dos razones. Dos conductas que provocan que siga estando, que siga sintiendo ansiedad.
a) No enfrentar las situaciones: Tal vez esto producto del miedo, a que lo que yo pueda hacer no sea lo correcto, lo que se debería; pero esto del miedo merece y necesita una explicación, un desarrollo aparte. Volviendo a lo de no enfrentar, cuando la ansiedad se hizo presente y elegimos no enfrentar entramos en la inactividad, pasividad, o bien en una conducta evitativa, escaparme, postergar. Conductas estas, que nos generan Culpa, que al igual que el miedo también merece otra dedicación aparte.
Se pone en marcha un doble mecanismo psíquico, agrando, sobredimensiono, veo como imposible de resolver, realizar aquello en cuestión, eso que se nos presenta para hacer y a su vez disminuyo mi capacidad de resolución, me siento sin herramientas, sin las fuerzas, sin posibilidades de llevarlo acabo. Es este uno de los erróneos y reiterativos pensamientos que habitan en nosotros y condicionan nuestras emociones y conductas de manera negativa.
Pensar que mucha gente a enfrentado la situación que se nos presenta, que no solo a mi me pasa, que otros ya lo resolvieron, lo pasaron, ayudaría.
b) Haber dejado que situaciones sean resultas por alguien a quien le delegábamos la responsabilidad, por haberlos creídos mas idóneos, o capaces; o bien puede ser también que lo hayamos acompañando a que lo hagan por nosotros; al ver que no nos sucedió nada malo, volveremos a repetir una y otra vez la manera de no enfrentar o de solicitar la ayuda. Situación que nos da la experiencia de que no podríamos realizarlo nosotros mismos. Que nos informa que si lo hace otro, yo no corro riesgos.
Evitar aquello que me genera miedo es el camino directo a disminuir mi estima. De esta manera no podré sentir que puedo realizarlo, que puedo ser condescendiente conmigo si el resultado no es el que yo esperaba.
Ahí estuve escribiendo, haciéndolo… vencí mi ansiedad, logre hacer que desaparezca… claro, hasta la próxima vez.
Lic. Monteperto Alejandro
Psicólogo.
Una posibilidad de cambio existe, es lo que nos guía al crecimiento. ¿Cómo llevarlo acabo? Hemos recibido una influencia sociocultural que nos deja como mensaje intentar cambiar a partir de destruir lo que no nos gusta, o no nos hace bien. En estas conductas existe la negación, el rechazo, dando lugar en nuestro interior a emociones de enojo y frustración. Todo pasa a ser como lo imposible, nos decimos “no puedo“ o “yo soy así y no me sale“. Y al tiempo de nuevo… volvemos a encontrarnos en la misma situación que antes no quisimos estar, la situación que deja ese sentimiento de desesperación, angustia.
Para modificar una conducta, una imagen, nuestra imagen corporal, un comportamiento, la posibilidad de decir “no” sin sentimientos de culpa posteriores… debe hacerse desde el AMOR, primero aceptando, conociendo y no negando aquello a cambiar. Y luego sabiendo que el miedo no debe ser eliminado sino que su función de paralizarnos se puede cambiar por la de guiarnos en el sentido que nos permita crecer.
Para modificar una conducta, una imagen, nuestra imagen corporal, un comportamiento, la posibilidad de decir “no” sin sentimientos de culpa posteriores… debe hacerse desde el AMOR, primero aceptando, conociendo y no negando aquello a cambiar. Y luego sabiendo que el miedo no debe ser eliminado sino que su función de paralizarnos se puede cambiar por la de guiarnos en el sentido que nos permita crecer.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
