lunes, 10 de mayo de 2010

ansiedad

ANSIEDAD

Hoy sábado, mientras estaba en casa y ya había terminado con esas tareas que uno planea en la semana, para el próximo momento en que se tenga libre, encendí mi compu, tomaba unos mates y a mis pensamientos vinieron momentos, escenas, comentarios de algunas de las sesiones de la ultima semana, recordé lo que había escuchado, se repetía en varios pacientes una inquietud, una molestia. había una pregunta que se repetía de diferentes maneras. Hasta recordé que alguien me había llegado a describir molestias físicas. Todos mis recuerdos remitían al la misma sensación: se trataría de Ansiedad.
Y decidí escribir sobre ella.
La misma aparece internamente como una sensación de alarma, como un estado expectante, como una preparación para algo que aun no es llevado acabo. Como que se encenderían los motores pero uno no se pone andar.
Una situación, o varias, se presentan como un estimulo, algo a resolver, uno obstáculo a sortear, esto puede llegar desde mi exterior donde es percibido por mis sentidos, o como sucede a menudo puedo vivirlo desde mi interior, tal vez no de manera clara, sino en una gran confusión de pensamientos, ideas… hay un cambio en mis sensaciones físicas; incertidumbre, malestar, palpitaciones, agitación, y en algunos casos sudoración en manos.
¿Porque se mantiene, que hace que la siga sintiendo? ¿Qué hace que esta ansiedad no cese? Siento que se debe entre otros motivos a dos razones. Dos conductas que provocan que siga estando, que siga sintiendo ansiedad.
a) No enfrentar las situaciones: Tal vez esto producto del miedo, a que lo que yo pueda hacer no sea lo correcto, lo que se debería; pero esto del miedo merece y necesita una explicación, un desarrollo aparte. Volviendo a lo de no enfrentar, cuando la ansiedad se hizo presente y elegimos no enfrentar entramos en la inactividad, pasividad, o bien en una conducta evitativa, escaparme, postergar. Conductas estas, que nos generan Culpa, que al igual que el miedo también merece otra dedicación aparte.
Se pone en marcha un doble mecanismo psíquico, agrando, sobredimensiono, veo como imposible de resolver, realizar aquello en cuestión, eso que se nos presenta para hacer y a su vez disminuyo mi capacidad de resolución, me siento sin herramientas, sin las fuerzas, sin posibilidades de llevarlo acabo. Es este uno de los erróneos y reiterativos pensamientos que habitan en nosotros y condicionan nuestras emociones y conductas de manera negativa.
Pensar que mucha gente a enfrentado la situación que se nos presenta, que no solo a mi me pasa, que otros ya lo resolvieron, lo pasaron, ayudaría.

b) Haber dejado que situaciones sean resultas por alguien a quien le delegábamos la responsabilidad, por haberlos creídos mas idóneos, o capaces; o bien puede ser también que lo hayamos acompañando a que lo hagan por nosotros; al ver que no nos sucedió nada malo, volveremos a repetir una y otra vez la manera de no enfrentar o de solicitar la ayuda. Situación que nos da la experiencia de que no podríamos realizarlo nosotros mismos. Que nos informa que si lo hace otro, yo no corro riesgos.
Evitar aquello que me genera miedo es el camino directo a disminuir mi estima. De esta manera no podré sentir que puedo realizarlo, que puedo ser condescendiente conmigo si el resultado no es el que yo esperaba.
Ahí estuve escribiendo, haciéndolo… vencí mi ansiedad, logre hacer que desaparezca… claro, hasta la próxima vez.


Lic. Monteperto Alejandro
Psicólogo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario